Asertividad: arte y ensayo.

Ser asertivas (y en Marguita utilizamos el femenino porque hablamos de personas) no es nada fácil; ¿por qué? porque ante una situación que requiere nuestra afirmación, y la defensa de nuestros derechos, la mayoría de nosotras solemos adoptar una actitud agresiva (cuando no defensiva y alerta). Otra buena parte de la población, más débil de carácter, asume una postura pasiva, de complacencia y resignación, que la hace supeditarse al deseo ajeno. Ninguna de estas dos fórmulas para las relaciones sociales es justa, ni nos proporciona la reafirmación positiva que buscamos.

En Marguita practicamos/ensayamos (no siempre lo logramos, ¡ay!) el optimismo asertivo: respetamos y exigimos respeto, como base imprescindible, y desarrollamos un positivismo anclado en el suelo, estable, continuo y realista. Una de nuestras tazas lo dice bien claro: «No hay camino de rosas… ¡pero sí de margaritas!», esto es, tal vez la vida no es el cuento fabuloso que nos contaron, pero merece la pena sin duda alguna, y siempre habrá otras vías por las que pasear, igual de maravillosas aun con menos fama y glamur.

Estamos aquí ¿cierto? Queremos vivir de la mejor manera posible ¿a que sí?, pues… ¡hagámoslo con optimismo y con las miras bien altas! Eso no significa perder de vista el horizonte, las circunstancias, los obstáculos, y todo eso que dificulta nuestras metas, no. Significa que lucharemos por lo que pensamos y deseamos de un modo equilibrado, asertivo; sin violencia, pero también sin miedo. Todo un arte, como verás. ¿Unos consejitos prácticos para hacerlo? Van…

-Ten opinión: callar siempre por no molestar es sumiso, y no da lugar a expresarte como quisieras. Si lo haces con respeto, no debe haber ningún problema.

-Escucha a la otra persona: perder el miedo a oír otras versiones que puedan hacernos cambiar una primera idea, es muestra de inteligencia emocional.

-Exprésate sin agresividad, sarcasmo, o actitud defensiva: con calma y firmeza. Con seguridad y autoconfianza.

-Alimenta tu autoestima: sin ella es imposible ensayar la asertividad. Una buena autoestima es prioritaria.

-Ten la valentía de decir «NO» cuando es «NO»: otra cuestión a practicar, sobre todo entre quienes buscan aprobación constante.

-Emplea el «YO» sentido, en lugar del «TÚ» acusador: expresarte desde tus sentimientos, sin señalar a la otra persona, es una buena idea.

-Sé sincera y a la vez amable: enarbolar la bandera de la sinceridad como excusa para el propio desahogo es un error.

-Decide tú: no tus padres, tu cónyuge, tu familia, tus amigos, tus miedos, tu público, tu comodidad… Se trata de tu vida.

¿Qué? ¿Te animas a practicar con nosotras el optimismo asertivo? ¿Te animas a ser ?

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